miércoles, 5 de marzo de 2008

NOSOTROS Y EL RÍO

CANCIÓN VITAL
La palma pueblerina
acaricia
el lomo de esta ciudad descalza
recoge en el cuenco de su historia
el agua sabrosa de este río “de andar lento”,
río de cauce que bosteza al modo del chaná
o que se encrespa como aquellos charrúas que bebieron
su líquida sabiduría.
De puño y luz el río celebra
las bocas abiertas de las calles
que llegan para hacerle compañía.
Su rumor manifiesta
la vital canción de lo posible.

DISTANTE CERCANÍA
Vivo a tres cuadras del río
(en Gualeguaychú
todos viven a tres cuadras del río)
conozco la cadencia que hay que destellar
para andar por la orilla
y para deslizar por el agua
esa ensoñación que trepa por talas, ceibos, algarrobos
y culebrea hasta Puerto Boca
para darle aliento al Uruguay.
Conozco esa sístole y diástole de sueños
que acarrea la arena
humedece la tierra
ayuda a la raíz a estarse adentro
mientras
mi alma llueve palabrasdesde de esta cuadra
¡tan distante de mí!.

LUGARES
Por la tarde,
el blanco de las garzas golpea el dulzor del agua
cuando vienen a la Isla Libertad
frente al Camino de la Costa.
Se quedan a la noche
titilan contra la oscuridad como estrellas de plumas
y espejea blancamente el río. Las aves
tienen un lugar dormido
que despierta
con ellas.

CANCIÓN DE PERTENENCIA
Las aves cantansu canción
de pertenencia
(aún cuando Botnia está cerca
levantando su dedo sentencioso)
Las arduas aves cantan
despiden al aguacero helado
de este invierno,
su marcha en el cielo tiene una cicatriz de ausencias
es que muchas quedaron
crucificadas
en los campos.
Su destino-latido hiende la voracidad como estilete;
con una paciencia insospechada
nos dice:
“Esta
no es la manera”.

GUSTO A PALABRA
No dejo de sentirle el gusto a la palabra
y tiene gusto a espina,
a gotas de rocío entre las hojas,
a yuyo atravesando tierra,
a rojo de ceibo que me canta
-lascivamente tierno, tiernamente lascivo-
a la orilla del río bostezante.
No dejo de pensar que cada letra
entra y sale de mi boca intrusamente,
que ondea y es bandera cuando me pone frente a ella
y es cobija de sangre que se me incrusta adentro.
No,
no es posible dejar que me traslade
como si fuera yo la que convoca...
¿por qué permito el paso del silencio
el azote de su fe que me quiebra
o me sube a ese árbol de la infancia
donde yo era tan sólo la semilla creciendo
en la mañanita fresca
el vecino en la puerta y la fragancia
de la leche recién ordeñada?
No dejo,
no dejo de sentir que las palabras
tienen risa tenue y azul con encendidas crestas
que si la oyes, marea,
que si no, te pierdes todo lo mejor de la tierra
porque su presencia, francamente,
es un portal que no sé si recorro
o me recorre.

RIO INTERIOR (De Cortes de piel)
A veces no sé qué río me transita
me desconozco tan tranquilamente
que paso a mi lado oyendo mis palabras
y observo desde cerca la ignorancia de mí.
Ni siquiera me arrogo un nombre
ni me atrevo a saborear
la sabia vertiente de mi historia cuajada en fotos
o en voces ajenas,
ni siquiera en la mirada de los que me suceden.
A veces no sé qué cauce es el que lleno con estas densidades
ni porqué se espantan los huesos de mis sombras alrededor del frío y la tiniebla
a veces la muerta que anda siempre conmigo
me dice que soy ella
y yo
le creo.
Susana Lizzi

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