viernes, 11 de abril de 2008

LA CASA- POEMAS SELECCIONADOS

LUISA PELUFFO

La casa

Detrás de la reja
los helechos sueñan
un sueño verde
con aljibe en el centro.
Al fondo
el horno de ladrillos
los guayabales y las palmas.
La niña asoma su animal salvaje.

Luisa Peluffo nació en Buenos Aires, Argentina y cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes.En el año 1977 se trasladó a la ciudad de San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro, donde reside desde entonces.En 1988 obtuvo la beca Creación en Narrativa otorgada por el Fondo Nacional de las Artes.Colabora en diarios y revistas de Buenos Aires y en el Diario Río Negro.Dicta Seminarios de Literatura y Escritura Creativa. http://www.luisapeluffo.com.ar/


FIDEL ALCÁNTARA LÉVANO

El solaz hogar de mi alma

En las cuatro paredes curtidas de vida
Los días se pasean
En caravanas de silencio
Escribiendo los sueños
En cada huella perdida
En el rincón de los recuerdos
Y el ser camina
Destellando fulgores de encanto
Y suaviza una pena
El aroma indeleble
De un pétalo en primavera
Y el trino embriagador
De una ave en serenata
torna el edén de mis ilusiones
Es un cofre de bondades,
Donde la dicha musita
Su canción de cuna
Anunciando el nuevo día
Entre cánticos de amor
Frente al regazo del mundo.


Fidel Alcántara Lévano, Nació en Ica -Chincha –Perú y es poeta - escritor, comunicador social, autor y compositor musical, pero esencialmente decimista. Ha publicado siete obras con el verso rimado y participa en todo evento social declamando sus estrofas decimísticas en la ciudad de Moquegua donde reside desde hace 37 años. Actualmente Tiene a cargo la Actividad Integradora de Oratoria y Liderazgo en la Universidad José Carlos Mariátegui, y escribe sus versos en el portal web: www.ujcm.edu.pe/mariateguino y en los blogs: http://ladimensioninfinita.blogspot.com,y http://decimista/

PABLO NERUDA

La casa
Mi casa, las paredes cuya madera fresca
recién cortada huele aún: destartalada
casa de la frontera, que crujía
a cada paso, y silbaba con el viento de guerra
del tiempo austral, haciéndose elemento
de tempestad, ave desconocida
bajo cuyas heladas plumas creció mi canto.
Vi sombras, rostros que como plantas
en torno a mis raíces crecieron, deudos
que cantaban tonadas a la sombra de un árbol
y disparaban entre los caballos mojados,
mujeres escondidas en la sombra
que dejaban las torres masculinas,
galopes que azotaban la luz, enrarecidas
noches de cólera, perros que ladraban.
Mi padre, con el alba oscura
de la tierra, hacia qué perdidos archipiélagos
en sus trenes que aullaban se deslizó?
Más tarde amé el olor del carbón en el humo,
los aceites, los ejes de precisión helada,
y el grave tren cruzando el invierno extendido
sobre la tierra, como una oruga orgullosa.
De pronto trepidaron las puertas. Es mi padre.
Lo rodean los centuriones del camino:
ferroviarios envueltos en sus mantas mojadas,
el vapor y la lluvia con ellos revistieron
la casa, el comedor se llenó de relatos
enronquecidos, los vasos se vertieron,
y hasta mí, de los seres, como una separada
barrera, en que vivían los dolores,
llegaron las congojas, las ceñudas
cicatrices, los hombres sin dinero,
la garra mineral de la pobreza.

Pablo Neruda (Neftalí Ricardo Reyes Basoalto) nació en Parra, República de Chile, el 12 de julio de 1904 y murió en la ciudad de Santiago el 23 de setiembre de 1973. En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura. Es considerado uno de los mayores poetas hispanoamericanos.

HÉCTOR NAVARRO

Mi casa
Aquí está mi casa, esta es mi puerta.
Casi sin muebles: poco me es preciso.
Verdea al frente umbrío paraíso.
Siempre la entrada ha de encontrarse abierta.
En la tarde termina la jornada
tan plácida que nadie esperaría
que luego de la noche un nuevo día
reanude la tarea enamorada.
Vivo la vida siempre de esta suerte:
libre el corazón de carga impura,
sin arte, ni voz, ni literatura,
subiendo paso a paso hacia la muerte.
Si algo he de pedir tan sólo pido
para después de mí, un piadoso olvido.

OLGA OROZCO

La casa
Temible y aguardada como la muerte misma
se levanta la casa.
No será necesario que llamemos con todas nuestras lágrimas.
Nada. Ni el sueño, ni siquiera la lámpara.

Porque día tras día
aquellos que vivieron en nosotros un llanto contenido hasta palidecer
han partido,
y su leve ademán ha despertado una edad sepultada,
todo el amor de las antiguas cosas a las que acaso dimos, sin saberlo,
la duración exacta de la vida.

Ellos nos llaman hoy desde su amante sombra,
reclinados en las altas ventanas
como en un despertar que sólo aguarda la señal convenida
para restituir cada mirada a su propio destino;
y a través de las ramas soñolientas el primer huésped de la memoria nos saluda:
el pájaro del amanecer que entreabre con su canto las lentísimas puertas
como a un arco del aire por el que penetramos a un clima diferente.

Ven. Vamos a recobrar ese paciente imperio de la dicha
lo mismo que a un disperso jardín que el viento recupera.
Contemplemos aún los claros aposentos,
las pálidas guirnaldas que mecieron una noche estival,
las aéreas cortinas girando todavía en el halo de la luz como las mariposas de la lejanía,
nuestra imagen fugaz
detenida por siempre en los espejos de implacable destierro,
las flores que murieron por sí solas para rememorar el fulgor inmortal de la melancolía,
y también las estatuas que despertó, sin duda a nuestro paso,
ese rumor tan dulce de la hierba;
y perfumes, colores y sonidos en que reconocemos un instante del mundo;
y allá, tan sólo el viento sedoso y envolvente
de un día sin vivir que abandonamos, dormidos sobre el aire.

Nadie pudo ver nunca la incesante morada
donde todo repite nuestros nombres más allá de la tierra.
Mas nosotros sabemos que ella existe, como nosotros mismos,
por el solo deseo de volver a vivir, entre el afán del polvo y la tristeza,
aquello que quisimos.

Nosotros lo sabemos porque a través del resplandor nocturno
el porvenir se alzó como una nube del último recinto,
el oculto, el vedado,
con nuestra sombra eterna entre la sombra.

Acaso lo sabían ya nuestros corazones.

(De Eclipses y Fulgores. Antología poética)
Poeta argentina nacida en 1920 y fallecida en 1999. Su infancia transcurrió en Bahía Blanca hasta los dieciséis años, cuando se trasladó con sus padres a Buenos Aires donde inició su carrera literaria. Trabajó en el periodismo empleando varios seudónimos, dirigió algunas publicaciones literarias, hizo parte de la generación «Tercera Vanguardia» de marcada tendencia surrealista, y basó su producción poética en la influencia que en ella ejercieran Rimbaud, Nerval, Baudelaire, Milosz y Rilke.Su obra ha sido traducida a varios idiomas y distinguida con importantes premios. Entre otros: «Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes» , «Gran Premio de Honor» de la SADE, «Premio Nacional de Poesía» en 1988, «Premio Gabriela Mistral» otorgado por la OEA, «Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo» 1998.


CLARA DEL CARMEN GUILLÉN

Estimados amigos y amigas: en Villahermosa, Tabasco, y el norte de mi estado, Chiapas, que colindan, está viviéndose la tragedia de las inundaciones. Les envío estos poemas que surgen después que mi amiga poeta chiapaneca Gladys Fuentes Milla, que vive en ese lugar, perdió su casa. [tomo como epígrafe lo que me respondió en el celular ] Espero les gusten y los compartan, para que la poesía cumpla con la función social que tiene también como misión."

TESTIMONIO DEL AGUA

'...mi casa se fue al agua. Estoy en el margen de El Carrizal, pero estamos vivas'

A Gladys y su casa

Pudimos sostener nuestros recuerdos
apuntalamos el dolor
y lo dejamos libre.
libre para llenarse de su cause
para volverse barca en un fondo impreciso :
cicatriz del recuerdo

Un lecho inesperado de las aguas del río
nuestra casa.

No sé si tuvo miedo
si sus habitaciones despertaron al verse abandonadas
Lo que sé queda escrito
en el dolor que pulsa cada arteria
de Chiapas y Tabasco

en la pared que aún espera volverse nuestra alcoba.

MANUEL J. CASTILLA

La casa

Ese que va por esa casa muerta
y que en la noche por la galería
recuerda aquella tarde en que llovía
mientras empuja la pesada puerta,

ese que ve por la ventana abierta
llegar en gris como hace mucho el día
y que no ve que su melancolía
hace la casa mucho más desierta,

ese que amanecido, con el vino,
se arrima alucinando al mandarino
y con su corazón lo va tanteando,

ese ya no es, aunque parezca cierto,
es un Manuel Castilla que se ha muerto
y en esa casa está resucitando.
Salta, 1918

ESTER DE IZAGUIRRE

La casa en venta
A mis hijos Jorge, Graciela, Guillermo y Martín

Te vendimos.
Como se vende un pan.
Como a una esclava en un mercado antiguo.
Y hubo algún vendedor
con barbas de saber bien lo que hacía:
señalaba la blancura de tus muros,
manoseaba tus árboles perplejos.
Pude tasar la infancia de mis hijos,
las lluvias y las siestas de veinte años,
las caricias de Negro, de aquel perro
que se quedó dormido entre mis brazos.

Y cómo pude ver que, terminada
la ceremonia oscura de la entrega,
otra casa, otra voz, otra mirada
hacia un no sí y un nunca te llevaba
entre el rumor creciente de la feria.
Yo debí pasar hambre hasta quedarme
con todo el corazón a la intemperie,
antes que ver hollados los recuerdos
por pisadas ajenas.
Hoy buscaré un mercado, uno cualquiera,
para vender mis culpas.
Y mi pena.

Ester de Izaguirre: nacida en Asunción del Paraguay es hija de padre argentino y madre paraguaya. Vive en Buenos Aires desde Los cinco años. Publicó los libros de poemas: Trémolo, El país que llaman vida, No está vedado el grito, Girar en descubierto, Qué importa si anochece, judas y los demás, Y dan un premio al que lo atrape vivo, Fuera de programa, Antología, Si preguntan por alguien con mi nombre, Una extraña certeza nos vigila.


TUKY CARBONI
La casa

Ella guarda mi forma, todavía;
como el capullo recién abandonado por la mariposa.
Crecí con sus mareas;
cuando el misterio inflaba las velas de la infancia
y detrás de los párpados
aquel secreto viento cortaba mis amarras;
(ah, sésamo-ábrete de los rincones,
duendes de la escalera,
fortalezas de luz de la mampara…)
Mi mirada de entonces tenía sus propias lámparas
para enfrentar la noche posada sobre el patio,
donde el jazmín soñaba silencios constelados
y un ángel invisible
se mecía en las frondas de las parras.
Adentro, en el capullo,
el afiebrado corazón temblaba
colmado hasta sus bordes
entre la espuma de una sed desconocida
y un incipiente despertar de alas.
Maduro ya el temblor, ciego en su propia luz
(que creyó invulnerable)
se arrancó de raíz
y se arrojó desnudo a la distancia.
Aún no sospechaba que ese viento salobre
que sopla en los destierros
suele apagar las lámparas.

Si ahora cruzo el umbral, si me asomo a la casa,
allí está como siempre mi corazón de entonces,
con su traje de luces para oficiar la infancia.
Y es inútil que se crispen las sombras,
que me llamen intrusa
y quieran ahuyentarme con sus siniestras máscaras;
porque atrás de mis ojos alguien
–que no sabe de exilios-
vuelve a encender las lámparas.
(De: Bajo palabra)
Tuky Carboni nació y ha vivido siempre en Gualeguay, Entre Ríos. Ha obtenido numerosos premios literarios. En 1993 obtuvo el Premio Fray Mocho por su novela “El tan deseado rostro”. En 2001 participó del Primer Encuentro Internacional de Escritores en Gualeguaychú.

MARTHA RAIMUNDO

La casa

La tierra el aire y las flores gimen
las puertas se cierran para siempre
los espejos rompen la imagen
de las siluetas enlazadas
los senderos arrastran cadenasde luces y de sombras
la cinta plateada con un guiño de sus olas
nos señala que quizá
otra puerta está esperando
con el gris de la llave
en tus pupilas.
(De: Cuarta Dimensión)
Martha Raimundo Nació en Rosario del Tala, Entre Ríos, y actualmente reside en Paraná. Integra el taller de Letras Itinerante de Paraná, coordinado por Graciela Gianetti. En 2001 participó del Primer Encuentro Internacional de Escritores en Gualeguaychú.


DORA HOFFMANN

Casa Sola

La tierra se tendió sobre el color de la casa natal
con un ruido de flor en su curva de abandono.
En el lugar en que el pan no fue vertido
anida una serpiente.
Donde ningún perro comió de ninguna mano,
no crecerá la hierba.
Lo que la palabra no detuvo,
cae en el resplandor de este silencio.

Dora Hoffman nació en Gualeguaychú y hace tiempo ya nos dejó. En 1975 apareció su primer libro de poemas, “Los habitantes de la memoria”. “Cuadernos de viaje” mereció el Primer premio a nivel nacional en el Certamen Anual 1974 organizado por el Ateneo Popular de la Boca. La SADE Gualeguaychú organiza todos los años un certamen provincial de poesía en su homenaje.

LUCÍA CARMONA

De la casa

La casa entre colinas
tan honda en los inviernos de la curva hojarasca
cuando un olor antiguo a crisantemos
atraviesa los pórticos y mata
es la casa de ciervos malheridos, sol irrecuperable
la del silencio en lámparas y en sombras
y la vejez lamiendo los caminos del agua.
En la casa
presencia femenina,
ardido sirio inmóvil de historias no narradas
por un rincón de aromas
los pájaros nos traen el aire del verano
mientras desde las puertas
una ausencia de gritos traza en sangres
pequeñas libélulas desmembradas
como de viejas lluvias en infancia.
Cuando un humo morado define chimeneas
y un olor a naranjas vuelve cristal las siestas
remolinos fantasmas
agrestes se levantan
ancestrales
como el rugir y el cieno.

La casa
hay una madre
creadora de mitos florales de leyendas,
mujer lumbre primera
que tiene entre manos
un tatuaje de aves descendiendo,
ella enciende las luces desveladas,
Siempre.

El hierro en las hornallas, las memorias de panes,
el recuerdo,
la casa del jardín entre colinas
era mi madre en sueños.

Lucía Carmona es nacida en Chilecito. Poeta y docente, publicó “Hacia una tierra oscura”, “Miserere”, “Las infinitas palabras”, “Dios entre los páramos”, “Poesía 1967-1987” y “Tiempos de la casa". Estuvo en Gualeguaychú, en el Primer Encuentro Internacional de Escritores, 2001”.

ORLANDO VAN BREDAM

Poema 9

En esta casa fui feliz.
Eramos cuatro alrededor del fuego
donde crepitaba la inocencia.
Las ventanas se abrían a la tarde
y un aroma dulzón buscaba el cielo.
Las puertas tenían música, recuerdo.
Tenían dulcísima música ovillada.
Si alguien las abría
los pájaros que dormían en sus vetas despertaban
y les crecían alas y picos y plumajes.
La casa quedaba, entonces, suspendida
y en una red de cantos, enjaulada.
(de “Clausurado por nostalgia”-2005)
Orlando Van Bredam (Villa San Marcial, Entre Ríos, 1952). Ha publicado los siguientes poemarios: “La hoguera inefable” (1981), “Los cielos diferentes”(1983, Premio Fray Mocho del Gobierno de Entre Ríos), “Asombros y Condenas”(Premio Fernández de Peirotén de la Asociación Santafesina de Escritores, 1987), “De mi legajo” (1999, Premio Nacional José Pedroni) y “Clausurado por nostalgia” (2005). Premio Emecé 2007 por "Teoría del desamparo".

LILÍ MUÑOZ

Mi casa

retazos tierra mía por el tiempo
el parque de la escuela
sube y baja
el juego a las bolitas
mi casa fue de niña sin muñecas
ganábamos esquinas en rayuelas
en un pueblo de rejas enrejado
ciudad jacarandá
de rezo y juglaría

alguna vez mi casa entró a tu casa
entre guiños de luna
esa ventana
tu silencio apretaba mi silencio
la sombra
pura brisa entre las sombras


mi casa también es otra casa
territorio del sol
alamería
higueras que reniegan ser malditas
canciones olivares por las vides
y Agar
sentada aún sobre la piedra.

Ciudad de Neuquén, 13 de abril del 2008

Lilí Muñoz nació en Victoria, Entre Ríos. Es profesora en Letras por la Universidad Nacional del Comahue. Vive y trabaja en la Patagonia. Ha publicado dentro y fuera del país, entre otros "Cueva de la Barda y otros relatos"; "Catedral de Pinares" (poesía); "Clara de huevo" (narrativa); "Puro limón y azúcar".

HUGO FRANCISCO RIVELLA

Madre ayer vi que cavabas en el patio
Madre
ayer vi que cavabas en el patio
un hoyo en donde enterraste la soledad de un pájaro
o un helecho con forma de hipocampo
o un guayacán de corazón morado.

La vigilia del fuego entorpece las sombras.

¿Qué significa todo esto madre?
¿Es hundir la raíz y prolongarnos de gozo en el recuerdo?
¿Sacrificar el cielo para vencer el miedo?
Habremos de quedarnos para siempre habitando esta casa?

El aljibe que aún guarda un espejo verde
me tira desde el fondo un rostro niño.

Por la paredes blancas trepa una enredadera
de paciencia infinita
y tus manos
madre
que me hablan de paisajes lejanamente solos
se confunden con esa enredadera que poco a poco
va cubriendo los muros de mi infancia.

De “Agua de mis manos” (Fondo Nacional de las Artes)
Hugo Francisco Rivella es poeta, músico, maestro, nacido en Rosario de la Frontera, Salta. Obtuvo varios premios
.

SUSANA LIZZI

La casa de Angelina

En una casa habita el espíritu del mundo,
la esperanza atraviesa la pared generosa
la puertas que se abren le dan paso a los sueños
y la fuerza acompaña la canción de las cosas.
En la casa despierta la vida a cada rato
pasea jubilosa con pasos cotidianos,
el cántaro del día con sus aguas intensas
suele juntar las manos para elevar el rezo.
En la casa los ojos se desvisten de asombros
se aspira aire de madre, se oyen risas de niños,
la ilusión es un ave de alas protectoras
y el amor, sístole y diástole que le imprime su ritmo.
En la casa la magia ocurre normalmente:
hoy preside la mesa, se instala en los rincones,
chorrea por el agua feliz de la canilla
repiquetea en el techo como lluvia bendita
aunque no lo perciba el oído ocupado.

Y tu casa, Angelina,
esta que abrió sus puertas y ahora nos cobija
tiene un ángel airoso que brota en todas partes
de tu sonrisa clara, de tu ventana plácida
del alma de la gente que está siempre a tu lado
y hará que tus esfuerzos rindan culto al futuro
en el altar más noble que multiplica vidas
e inaugura esperanzas.

MARÍA ELENA WALSH

La casa

Allá estarán las cosas todavía,
a punto de no ser, contradiciéndose.
En el hastío de las escaleras
y en la resignación de las paredes
aun seguirá creciendo aquella sombra
con su sed de presagios inminentes.

Aquella sombra, ay, aquella sombra
fría como la sal y como el verde.
Su perfume inquietante, su leyenda
de confidencias y de pareceres
caía en el ramaje de mis hombros
con la perseverancia de la nieve.

Yo nunca tuve edad. Por eso entonces
crecí en la medida de mi muerte
ante la certidumbre del dolor
y la presencia de lo inexistente
y esa frialdad de las antiguas voces
sólo atentas a sus atardeceres.
Dejadme que imagine: allí quedaron
los guantes amarillos del jinete,
el crucifijo, las lamentaciones,
la ácida vigilia de la fiebre.
(Consternación que pudo perpetuarse
en el mundo asombrado de mi frente.)

Yo sé que quise huir de los espejos
deshabitados insistentemente,
de la cal angustiosa, de la fecha,
de la persecución de los caireles,
de sombras que llovían por los muros
lentas como la miel, y amargamente.

Es verdad que nací para estar triste
junto a cualquier ventana, cuando llueve.
Pero eso sí: guardadme mi silencio,
aquel tan habituado a mis papeles,
desordenado como las estrellas,
amigo de mi voz, sencillamente.

No me llevéis a las habitaciones
donde sollozan doloridos seres,
en donde no podría habitar nunca
el aire que respiran los juguetes.
Porque no quiero ver anochecida
mi propensión a los amaneceres.

María Elena Walsh nació el 1º de febrero de 1930 en Buenos Aires. A los 17 años publica “Otoño imperdonable” (1947). “Baladas con ángel”; Tutú Marambá, El reino del revés, Zoo loco, Dailan Kifki, Cuentos de Gulubú, Versos tradicionales para cebollitas, Juguemos en el mundo, El diablo inglés, Caucha y palito, son otros de sus títulos publicados. Ha publicado varios discos como intérprete de sus propios textos. Sus obras han obtenido importantes premios y han sido traducidas a varios idiomas.

6 comentarios:

azpeitia dijo...

Vengo a través de la recomendación de Jens y paseo mi entendimiento por esa recopilación variada de autoras muy bien seleccionadas...un abrazo desde azpeitia

Susana Lizzi dijo...

Azpeitia:
Nada mejor que una dosis de comentario bienintencionado para alentar la existencia de un blog hecho a los machetazos por una ciberanalfabeta como yo.
Muchas gracias por la delicadeza. Y gracias al augur, Jens.
Cordialemte.

meridiana dijo...

de los poemas seleccionados, me detengo en Martha Raimondi y Dora Hoffmann, quizás por una afinidad , una mirada sobre la palabra.

También vengo de la lista Azuly palabras de Alejandro y seguiré paseando por aquí, leyendo otras entradas.

Te espero también en nuestro sitio
Meridiana

Un abrazo

Lilián

Anónimo dijo...

Qué bella selección, Susana. Gracias.
Alicia Perrig

Susana Lizzi dijo...

No sin orgullo transcribo un mail del escritor Orlando Van Bredam, a quien agradezco mucho su gentileza al escribirme:

"Querida Susana, realmente completa y variada tu página. Excelente selección de poemas alrededor de un tema (salvo el poema 9). Me gusta esa idea de trabajar alrededor de un tema determinado como es en este caso, la casa. La casa! Según Bachelard en su "Poética del espacio", la casa paterna es el tema ineludible del poeta, temprano o tarde habla de la casa donde ha vivido las mejores experiencias de su vida, las más sentidas.
Tu poesía sigue teniendo la fuerza y la musicalidad de siempre, excelente el de La mujer golpeada!, qué tema tan difícil de poetizar!
Muy tiernas todas las fotos, en particular en la que estás junto al poeta y mago entrerriano Luis Luján (un amigazo de aquellos!...felicitaciones!"

Anónimo dijo...

Susana, estimada amiga, aunque sea un misterio la razón por la que enviaste este mensaje a mi dirección, te lo agradezco, y te digo que me ha fascinado la selección de poemas de tu blog; ya solamente con el primero de Ester de Izaguirre, uno se queda sin aliento.

Me ocupo de darla difusión en webs literarias, un abrazo

Alejandro Drewes

A Aurora Fraccarolli

Aniversario en claridad                             A Aurora Fraccarolli, emblemática Madre de Gualeguaychú.( En ocasión de homenajear...